Cuéntame un cuento 

Un cuento de Polonia… Gracias a María José del blog (http://papasporadopcion.blogspot.com.es/) , más de uno “se irá tan contento” con este cuento polaco:

EL DRAGON DE WAWEL
Cuenta la leyenda que después de un largo periodo de paz y felicidad en los alrededores de la Ciudadela de Cracovia la situación comenzó a empeorar. Los pastores notaban a menudo que el rebaño no estaba completo pero el verdadero terror cundió entre los habitantes de la ciudadela cuando de modo misterioso empezó a desaparecer gente. Había cada vez más casos en los cuales la gente que iba al río a sacar agua, no volvía jamás.
Nadie sabía qué estaba pasando hasta que un joven aprendiz de cestero se acercó al río a recoger mimbre. Buscando las mejores ramitas, llegó hasta los pies de la Colina de Wawel. De repente, entre las piedras de la orilla, encontró montones de huesos y un poco más allá, la entrada a lo que parecía una gruta excavada en la roca. Junto a la abertura había un colosal dragón de aspecto espantoso, con el cuerpo cubierto de escamas amarillas y verdes, unas púas puntiagudas en su lomo y unas enormes patas de la que salían unas garras encorvadas. El muchacho se sintió tan atemorizado que no pudo moverse durante unos minutos. Cuando el dragón, bostezando, mostró unos enormes colmillos a la vez que exhalaba humo y fuego por la boca, el muchacho corrió todo lo que pudo en dirección a la ciudadela.
La noticia corrió como la pólvora y el príncipe Krak mandó llamar al muchacho para que le contara personalmente lo que había visto. Luego reunió a sus consejeros y caballeros más valientes para debatir las posibles soluciones. Todos tenían claro que había que matar al dragón. A la mañana siguiente, tres valientes caballeros se dirigieron a la gruta a cumplir su misión… y nunca regresaron. El príncipe decidió informar entonces que cualquier persona que librara a la ciudad del dragón sería premiada con generosidad, se casaría con la princesa y obtendría la mitad del principado para su gobierno. Pronto comenzaron a llegar caballeros de todas partes queriendo medirse con la bestia. Sin embargo, ninguno llegó a derrotar al monstruo.
El príncipe Krak decidió entonces ir él mismo, pero en ese momento apareció un joven zapatero que dijo saber cómo destruir al dragón. Sólo pidió que el príncipe le concediera el cordero más grande que poseyera. Así lo hizo el príncipe y el joven zapatero empezó a ejecutar su idea: mató al cordero, le quitó la piel, la rellenó con una mezcla de azufre y alquitrán y unió después la piel cosiéndola. Al atardecer, se acercó a la entrada de la gruta y dejó el cordero en la puerta.
Por la mañana, una fuerte explosión despertó a los habitantes de la Ciudadela. El dragón, que se había tragado el cordero nada más despertar y sintiendo arder su estómago por el azufre, bebió tanta agua del Vístula que acabó por explotar en mil pedazos. De este modo, la Ciudadela fue librada del dragón y el joven zapatero pudo casarse con la princesa. Durante la ceremonia, los recién casados dieron en ofrenda al Vístula unas joyas preciosas que tiraron a sus aguas. El río admitió el don y desde entonces ningún monstruo interrumpió la paz y bienestar de los habitantes de la Ciudadela de Cracovia.
La gruta, denominada la Cueva del Dragón, se ha conservado hasta hoy día y es posible verla en la parte sudoeste de la Colina de Wawel.

http://papasporadopcion.blogspot.com.es/2015/04/de-monstruos-y-dragones.html?m=1

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